FALSA INDEPENDENCIA DEL PERÚ
Ahora están constituyendo un concepto en el cerebro de cada peruano la figura del Bicentenario de la Independencia del Virreinato del Perú, como eje central de nuestros actos y como autómatas los millones de peruanos lo repiten. Pero, ¿qué significa tal Bicentenario para la amplia mayoría de los peruanos pobres, humillados y robados por una clase delincuencial, mal llamadas autoridades o políticos?
Si toda la historia oficial es falsa, porque está hecha en función a los intereses de los dominantes ladrones. Ya que la versión y hazañas de los oprimidos de cada época es distinta y esta es la que hace falta conocer, para tener una verdad completa. La única versión y acontecimientos con la que educan (amaestran) desde la escuela primaria, secundaria y superior proviene de los cronistas españoles quienes estaban parcializados con los invasores españoles, colonialistas y republicanos, porque estos cronistas e historiadores eran descendientes directos de los salvajes españoles de aquella época, por consiguiente, han construido una historia a su antojo y órdenes de sus amos. Se ha generado así, un proceso bicentenario de alienación social, que hace a la población del Perú profundo celebrar como propia, una independencia ajena. Que en su real dimensión, no existió esa tal independencia y ni existe, porque cuya condición social seguía siendo la misma, después de declarada la independencia en 1821 y hasta hoy, porque todas las riquezas naturales no está en las manos de los verdaderos peruanos, sino en manos de unos cuantos delincuentes que se apoderaron de forma ilegal y hasta se han dado el lujo de vender todo los grandes yacimientos de oro, plata, petróleo, gas etc. a los empresarios del extranjero, a pesar de no ser los dueños han hecho este negociado y a espaldas de todo el pueblo.
Túpac Amaru II no tuvo el poder suficiente para triunfar, pero si los subversivos revolucionarios venidos del extranjero (hoy terroristas), que en 1821 declararon la independencia del virreinato del Perú. Hubo separatismo administrativo respecto al imperio español, pero sin devolver el territorio a los pobladores del Perú. Los opresores colonialistas se apropiaron como lo habían hecho desde la invasión del “Soqtasuyo” Seis Regiones: Liliana Regalado - Perú21. y se posesionaron del poder político militar, para tener absolutamente silenciado a la población.
De este modo, la población no pudo recuperar su tierra y ella quedó en manos de los usurpadores. Cuando el coronel José De la Torre escribió el himno nacional no estaba pensando en el Soqtasuyo y ni en su población, sino en los españoles criollos como él, segregados o marginados por los españoles peninsulares.
A esta situación y no a otra, se referían las frases: “Somos libres, seámoslo siempre.”, “largo tiempo el peruano oprimido, la ominosa cadena arrastró”. “Condenado a una cruel servidumbre, largo tiempo en silencio gimió”, “la indolencia de esclavo sacude, la humillada cerviz levantó”. Tales “peruanos oprimidos” del himno, no eran los descendientes de los incas u otras etnias a quienes se les adjetivaba como “indios”, “gentiles”, “cholos”, “shucos” o simplemente indígena, como tampoco para los negros nacidos acá, ya que ambas razas no tenían derecho a llamarse peruanos, e incluso los “indios” no eran considerados seres humanos, por consiguiente, hasta un negro valían más que un “indio”.
En los “vastos, ricos y populosos dominios” que el imperio español mantenía en sus colonias de América, resonó hace doscientos años el grito de “Viva el Rey y muera el mal gobierno”.
Llegó un momento en el cual los “criollos” americanos, hijos de españoles nacidos en América, no aguantaron más el cúmulo de impuestos, los abusos, las injusticias y la explotación a las cuales los españoles europeos o “chapetones” los tenían sometidos, y por eso decidieron desconocer a las autoridades ibéricas y proclamar su independencia y libertad. Antonio Cacua Prada (2011). Revista UDENAR, Academia Nariñense de Historia.
Los criollos se consideraban oprimidos por el régimen monárquico con sede en España, pero sin reparar en la opresión que ellos ejercían sobre la población existente. Sin embrago esta, cubrió los gastos y deudas contraídas por la independencia del virreinato, mediante la “contribución de indios” que era el mayor sostén del erario nacional en la naciente república independiente de los criollos.
Pero también alimentó a las tropas patriotas independistas y puso su sangre esperanzada en que los amos se irían y la dejarían libres. También conformaron numerosas guerrillas andinas y costeñas que molestaban a los realistas y en ocasiones causándoles muertes. Pero las lides y gestas de estos guerrilleros independentistas no figuran en la historia y los que han muerto han pasado al olvido. De ellos no se hablará en el bicentenario. Tampoco de los morochucos ni de las atrocidades que sufrió el pueblo de Cangallo, incendiado por el sanguinario oficial realista Carratalá en venganza por apoyar la independencia. Asimismo, la Rebelión de Huánuco, del 22 de febrero al 21 de marzo de 1812, fue una insurrección tomada por un grupo de indígenas liderados por el criollo Juan José Crespo y Castillo y el curaca Norberto Haro. Tras perder la batalla en el Puente de Ambo, en marzo de 1812, frente a las tropas españolas, habiéndose causado la muerte de miles de indígenas rebeldes, Crespo y Castillo, juntamente con el alcalde de Huamalíes José Rodríguez y el curaca Norberto Haro, fueron enjuiciados y asesinados en Huánuco a puro garrotazos.
Solo hablarán de los criollos oportunistas que siendo del campo enemigo, se pasaron a las filas patriotas ocupando los más altos cargos de gobierno, de los tribunales de justicia y de las fuerzas armadas.
Ellos figuran en la historia como próceres y están en los textos escolares de todos los niveles educativos. De los criollos se seguirá hablando, de los héroes campesinos jamás.
No obstante, me atrevo a sugerir que, en vez de pensar en celebraciones rimbombantes, ¿por qué no pensar en poner fin al despojo y la usurpación política devolviendo el poder político a los peruanos verdaderos? ¿O no tienen derecho al autogobierno? Es una locura dirán los millonarios y pseudopolíticos ladrones, otros opinólogos dirán que no están capacitados los cholos para asumir un cargo, como lo dijeron los liberales y conservadores colonialistas, al inicio de la república. Lo mismo decían los hacendados y sus lacayos para evitar la reforma agraria en la época de Juan Velasco Alvarado.
Al igual que “El Día de la Alimentación” decretada por la ONU, en que los barrigones se banquetean en nombre de los desnutridos, así también, los peruanos más auténticos no tendrán ni gratificaciones, ni días de descanso, ni brindarán por una independencia ajena. Se escuchará por todos lados la frase “Feliz 28”, pero seguirán viendo en sus chozas, su desayuno, almuerzo y cena seguirá siendo la pobreza y seguirán trabajando para no morir.
(*) Docente de Investigación y Comunicación
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