EN PERÚ NO GOBIERNAN CON POLÍTICA Y NO HAY POLÍTICOS
Por Enoch Calderón Jara: La palabra política deriva de los idiomas: latín «politĭcus» y del griego «πολιτικος» (politikos). Polis es un sustantivo y significa ciudad, también viene del sufijo (Iko) (ciencia de o relativo a). De modo que la política es todo lo relativo a la vida y organización de la ciudad y sus ciudadanos. Asimismo, el término politikos (πολιτικός) es sinónimo de social, por eso, Aristóteles decía que el hombre es un "zóon politikón" es decir, el hombre es un animal social, que vive en un estado o ciudad, pero sujeto a leyes, elaboradas por la razón y gracias a la capacidad lingüística y moral de los hombres.
Siempre ha sido conceptualizado a la política como una doctrina, perteneciente y concerniente a la actividad gubernamental de una persona afable, correcta, amable, cordial, honrada, solidaria, verídica, leal, educada y cívico.
La ciencia política constituye una rama de las ciencias sociales y que se ocupa de la actividad laboral o decisiva en bien de seres humanos libres, resuelve los problemas que le plantea su convivencia colectiva. Es entendible que la política no te enrumba a un simple cargo público o para que ganes dinero, aunque se robando, sino es el arte de servir a la sociedad que nos colocó en algún cargo, además, ese político está sujeto a leyes elaboradas por la razón y moral de los hombres.
Un político real, no regala gorras, polos, llaveros, no realiza abundante publicidad y ni pintas contaminando el ambiente, ni menos baila con las viejitas, no carga niños durante las campañas electorales y ni lleva regalos para los ciudadanos. Esas acciones de mentir y confundir a la población a través de los medios de comunicación, lo hace cualquier delincuente, pero no un político que se ama y respeta a los demás.
Un político es un individuo con suficiente calidad moral e intelectual y a través de su capacidad lingüística es capaz de fundamentar argumentos razonados, llegar a acuerdos benéficos para la ciudadanía y en base a las acciones sociales. Pero sin embrutecerlo con ideologías mezquinas y egoístas de algún grupo.
La política no ha nacido en los grupos mercantiles o bandas criminales y de rateros que solo tienen el deseo de apoderarse de los bienes ajenos. Más bien la política impulsa al individuo a buscar el orden y progreso de la ciudadanía, para eso educa a la gente en higiene, seguridad, cultura, educación, ciencia y tecnología, enseña a razonar, fomenta el trabajo y emprendimiento para que se pueden desarrollar de manera integral las personas y no depender del estado o de las empresas privadas que explotan.
En conclusión, quienes tienen el deber de gobernar a las ciudades, por oficio o selección, asumen la responsabilidad de efectuar y hacer cumplir todas estas necesidades para mantener la armonía, bienestar y desarrollo en los ciudadanos.
Asimismo, aquel individuo que confunde a la masa electorera con una millonaria publicidad, valiéndose de los medios de comunicación y periodistas idiotas que se arrodillan por el dinero, ya dejó de ser un político, porque no estaría aplicando la doctrina y ni arte de servir y guiar con la verdad a la población.
El verdadero político no busca y ni mendiga ser autoridad de su distrito, región o país, más bien las masas lo piden y lo eligen para que sea su autoridad, porque en sus ideales y acciones de ciudadano común, demuestra vocación de servicio y esas ganas de hacer diversas cosas, pero muy distintas y que beneficie a todos.
El individuo político, no regala migajas en épocas de elecciones, más bien instruye y educa a la población dando a conocer sus ideales y lo que puede hacer para el desarrollo de todos. Mientras el ratero y bruto, que ni siquiera está en el nivel de un politiquero (aprendiendo a servir), simplemente se dedica a llevar regalitos, realizar fiestas, ser padrino de todo el pueblo, darles de comer, hacerlos beber alcohol y luego les suplica de rodillas y hasta firma diversas actas de compromiso, sabiendo que nunca va poder cumplir.
Un verdadero político no pertenece a ninguna agrupación comercial o delincuencial, además no simpatiza con ninguna ideología de la derecha explotadora o de la izquierda vil asesina, porque es consciente que en esos grupos no hay la vocación de servir a los que menos tienen.
Un auténtico político cuando es autoridad, no roba ni un centavo, así como ingresa pobre al poder, también pobre se va del poder, pero muy apreciado por la gente, mientras un delincuente cuando llega a ser autoridad, se dedica a robar y mentir hasta volverse multimillonario.
Un verdadero político, si es posible no cobra ningún sueldo, porque él ama y le gusta servir a los demás, su único anhelo es que los ciudadanos estén bien y que no les falte nada. Pero un malhechor, una vez que llegan al poder, lo primero se asegura de su sueldo y no le importa el sufrir y necesidad de los demás.
Un indudable político no traiciona a la masa que le eligió y no necesita de asesores a montones, más bien busca la asesoría y orientación continua de las masas poblacionales que le eligió, porque que la realidad, la necesidad, los problemas y la pobreza en su real dimensión está en el pueblo y no en una oficina o gabinete de lujo, por eso, el verdadero político recoge las opiniones, sugerencias y orientaciones de las personas por más humildes que sean, ya que la sabiduría, la verdad y el despertar del alma, no están en la gente profesional o que tienen diversos grados académicos, porque hoy el academicismo en las universidades e institutos es senil, estéril y fragmentista, alejado de la realidad y la práctica.
Un delincuente una vez que llega al poder, se olvida de esa masa que le eligió y termina despreciando, marginando y asesinando sin piedad al que reclama sus derechos o exige que haga obras en bien de todos. Un delincuente jamás va consultar y ni escuchar a la población, porque considera que esa masa es ignorante y que se les tiene que gobernar silenciándoles. Para eso, hacen una alianza con las fuerzas armadas y se buscan como sus asesores a abogados, ingenieros civiles, contadores, periodistas y administradores mediocres que le ayudan a robar el dinero y bienes de las masas.
Un político por vocación, siempre va trabajar para que los ciudadanos tengan una mejor vida y si es posible, mejor que sus autoridades. A eso se llama político y en cada país hay contadísimos y muchas veces silenciados y burlados por los delincuentes.
En el Perú no tenemos esa clase humana, con principios políticos, vocación de trabajar y servir a los que menos tienen. Así de simple, en nuestra sociedad nos sobran delincuentes y nos hace falta políticos verdaderos.
La sociedad en su ignorancia, piensan el accionar y opiniones de esos delincuentes con saco y corbata, que eso es política, más a lo contrario, esa gente está alejado de la doctrina política, porque todos esos tipejos que están en el poder ejecutivo, legislativo y judicial, ningunos de ellos profesan y practican el arte de servir a los que menos tienen o la doctrina de guiar, tutelar y encaminar a la población hacia un desarrollo integral, basado en la educación de calidad.
Para desgracia nuestra, ni siquiera tenemos “politiqueros”, quienes son individuos que están aprendiendo a servir a la masa. Pero sí nos sobran delincuentes, avivatos, galifardos, cacasenos y enemigos de los 32 millones de peruanos, hasta dicen y claman ser políticos y servidores del pueblo, pero sus acciones los contradicen.
Hoy estás bandas criminales se hacen llamar partidos políticos, aunque en sus filas no tienen a ningún político, pero sí a una sarta de gente ratera y enemiga de los peruanos. He aquí el nido y nombre de esas bandas criminales: Democracia Directa, Todos por el Perú, Partido Popular Cristiano, Alianza Para el Progreso, Unión por el Perú, Somos Perú, Juntos por el Perú, Perú Patria Segura, Contigo, Vamos Perú, Fuerza Popular, Frepap, Acción Popular, Solidaridad Nacional, Avanza país, Partido Morado, APRA, Perú Libre, Renacimiento Unido Nacional, Perú Nación, Frente Amplio y Podemos Perú, pero en todas estas bandas delictivas hay gente profesional, empresarios y ciudadanos ignorantes con ganas de recoger las migajas que dejan bajo la mesa sus amos y jefes.
Estas bandas delictivas, hasta tienen escuelas y maestros expertos que enseñan a mentir, robar, aliarse a las fuerzas armadas, silenciar a sus opositores, comprar y direccionar las opiniones de las personas, para eso se valen de las peores empresas encuestadoras del mundo, como es: Ipsos Apoyo, Opinión y Mercado, Datum Internacional, Grupo de Opinión Pública de la Universidad de Lima, Imasen; Analistas y Consultores, Conecta Asociados; y la Compañía Peruana de Investigación de Mercados y Opinión Pública (CPI), Idice, Peruana de Opinión Pública, Quantum, Asociación de Comunicadores Sociales Calandria, Sondeo Popular, así como las encuestadoras de la Universidad Católica del Perú, y de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, entre otras instituciones. ¿Qué vergüenza no? Hasta universidades privadas y públicas están siendo manejados por estas mafias.
No conforme con eso, estos rateros a sus seguidores los enseñan a controlar y manejar la información en los principales canales televisivos del Perú, en alianza con periodistas mermeleros, lamebotas y adictos al dinero fácil, como de América Televisión, Panamericana Televisión, Latina Televisión, ATV Televisión, Canal N, TV Perú y, asimismo, controlan a las emisoras radiales como a: Radio Programas del Perú (RPP), Radio Exitosa, Radio Capital etc. Hasta la prensa escrita no ha estado libre de estas catervas criminales, siempre ha estado a su disposición y servicio, como el: El Comercio, Expreso, El Peruano, La República, Perú21, etc.
Estos medios de comunicación han crecido como empresas, gracias al dinero de todos los peruanos y muchos periodistas se han vuelto millonarios, engeñando y menospreciando a una masa no educada.
De igual forma, esas bandas criminales en cada región, provincia y distrito del país, operan de manera estratégica comprando opiniones, silenciando a sus opositores y hasta asesinando a los que dicen la verdad y claman justicia.
Esas organizaciones criminales y delictivas, encabezados por sus líderes son los directos responsables de la desgracia nacional. ¿De qué nos sirve ser un país grande y con una inmensa riqueza en flora, fauna, minerales y recursos hídricos? Si tenemos como autoridad a nuestros peores enemigos, aparte de ganar millones de soles al año sin hacer nada, terminan robándonos millones de dólares.
Siempre esas bandas criminales que gozan del poder legislativo, judicial y ejecutivo, han sido tan dañinas, asesinas y perjudiciales para la sociedad, así como Sendero Luminoso, Los Injertos, Los Bocasecas de Bellavista, Los Chuckys de Campoy, Los Pitufos del Fortín, Los Piratas de Pucusana, Las Urracas de Barrios Altos, Las ratas de Amauta, Cuellos Blancos, Las Turris del Fraude, Las Basuras o MRTA, Barrio King, Los Piratas, Los Sicarios del Norte, Los Malditos del Cono Sur, Los Intocables de Chimbote, Los Dragones Rojos, La Nueva Generación, Los Charlys de Chiclayo, Los Alfareros, Los Gastronómicos y los Rasca Huevos. Hay algunas diferencias entre ellas, son los rateros de los poderes del estado, roban millones de dólares y a todos los peruanos, además son gente profesional e incluso con grados académicos dados por las universidades, mientras los integrantes de las otras bandas roban en soles y no son gente profesional, pero en las demás acciones y fechorías son tan iguales.
Así de simple, a eso se llama Terrorismo de Estado, que también mata a la gente, destruye obras públicas, priva y oprime con la ignorancia, se adueñan de lo ajeno, regalan a las empresas transnacionales minas de litio, oro y plata, no los dejan trabajar en las calles a los ambulantes, sino eres de su gremio, por más que tengas inteligencia no te dan la oportunidad de trabajar en las oficinas públicas, la opinión del pobre por más que tenga razón, no vale y ni es escuchado, en los cargos públicos acomodan a sus lacayos aunque neuronas les falte, por el simple hecho de gozar del poder, aunque roban no es un delito penado y si los denuncian a estos malhechos, a poco tiempo prescribe y hasta desaparecen todas las denuncias en su contra y ganan sueldos exorbitantes de por vida, aunque no hay productividad.
Eso también es traicionar a la patria en nombre de la política, porque a pesar que nacieron en este terruño y saben que hay millones pobres, no les interesa trabajar en bien de los demás, solo su labor es robar y robar el dinero de todos.
La historia nos demostró que todo individuo que ingresó a ser gobernadores regionales, alcaldes, regidores, consejeros, congresistas, ministros, jueces, fiscales, funcionarios, servidores públicos y hasta los mismos Presidentes de la República del Perú, han mentido, y robado, con esas acciones estos miserables ya dejaron de ser políticos y se convirtieron en ladrones y enemigos de los millones de peruanos.
Por eso, cómo llamarlo político o gente profesional a estos malnacidos, rateros, criminales y traidores, si su único afán es robar el dinero de todos los peruanos, regalar a las empresas de otros países nuestras inmensas cordilleras, valles y quebradas que están llenas de Oro, Plata, Platino, Litio, Cobre, Zinc, etc.
Frente a esto, es momento de exigir la restructuración de la educación, para que no sigan engañados y manipulados los ciudadanos del Perú, de lo contrario, seguirán siendo saqueados, explotados y robados por unos cuantos que se hacen llamar políticos, pero en la realidad no son más que malhechores.
(*) Docente de Investigación y Comunicación
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