Un hombre sacrificó un ternero gordo, encendió la parrilla y le dijo a su hija: ''Hija, llama a nuestros seres queridos y vecinos para que coman con nosotros".
Su hija salió a la calle y gritó: "¡Ayúdenos a apagar un incendio, la casa de mi padre se quema!".
Por unos momentos salió un grupo de personas y el resto actuó como si no hubiera escuchado. La gente que vino comió y bebió hasta hincharse. El padre preocupado fue en su hija y le dijo: " A esas personas que vinieron no las conozco y nunca las había visto antes, entonces, ¿dónde están nuestros seres queridos, vecinos, familiares y compañeros?". La hija dijo: "Los que salieron de sus casas vinieron a ayudarnos a apagar un incendio en nuestra casa y no para la fiesta y ni para la comelona, ya que estos son los que merecen generosidad y hospitalidad”.
Conclusión: Quien no se encuentre a tu lado en un momento de angustia, no lo llames amigo, compañero, hermano y ni familiar. Porque esos son los que se ríen de ti en momentos de prisa y no merecen tu amabilidad, generosidad y ni atención.

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